¿Cómo son los controles para garantizar la calidad del pollo que consumimos?

Publicado: junio 5, 2019


La Industria Avícola Argentina se ha convertido en una de las más eficientes del mundo.

La incorporación y renovación permanente de tecnología y equipamiento, sumado a la capacitación sistemática de sus profesionales, staff técnico y operarios, mantienen a la misma en un constante trabajo de superación por lograr la mejor calidad y la máxima seguridad en los alimentos que produce y entrega diariamente a los consumidores.

Los miembros del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), responsables del 90% de la producción de pollos de Argentina, son integraciones avícolas auditadas y habilitadas por el Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (SENASA).

Las buenas prácticas de manejo (BPM) se utilizan en todos los establecimientos que componen la cadena integrada de la crianza de pollos.

En la década de 1970 comenzó en el mundo entero el desarrollo de la integración vertical como sistema de producción para la avicultura industrial. La producción integrada verticalmente ofrece una garantía especial al contar con la información y el seguimiento de todo el período de vida y procesado de los pollos, lo que se conoce bajo el concepto de “trazabilidad”. Simultáneamente, este sistema de producción permitió enlazar y potenciar los 4 (cuatro) pilares básicos en que se apoya la industria avícola: Genética – Alimentación – Sanidad – Equipamiento y Manejo.

En avicultura, “integración vertical” significa que cada empresa cría las aves reproductoras, produce los huevos fértiles de donde nacen los pollitos que se criarán para su faena y venta, y produce el alimento balanceado para todas las edades y todos los tipos de aves (reproductores y parrilleros). Asimismo, cada empresa traza y controla sus programas de bioseguridad, sanidad e inmunidad, como así los de seguimiento en control de residuos, microorganismos patógenos y microbiológicos.

Desde 1996 la industria ha incorporado el programa de “Control y Análisis de Riesgos y Puntos Críticos” (HACCP, sus siglas en inglés). Cada año son más las empresas que adhieren a este sistema de trabajo donde el compromiso por la calidad, la seguridad y la garantía del producto final involucra a toda la gente que trabaja en la empresa en forma personal y en equipo, con entrenamiento permanente.

Todas las integraciones tienen profesionales responsables de la sanidad (Médicos Veterinarios), de la formulación de alimentos (Médicos Veterinarios e Ingenieros Agrónomos especializados en nutrición), y de los controles de laboratorio sobre aves vivas, materias primas y producto final terminado (Médicos Veterinarios, Bioquímicos, Ingenieros en Alimentos, Bromatólogos, entre otros).

Sobre el producto pollo y sus partes se controla rutinariamente la ausencia de microorganismos patógenos como: Salmonellas ssp, Escherichia Coli ssp, Coliformes, Eterobacterias, Escherichia Coli 0157-H7, Estafilococos ssp, Hongos y Levaduras, Listeria, etc.

En forma diaria se verifican la calidad microbiológica, características organolépticas y vida útil que corroboran el correcto funcionamiento de los programas de Control y Análisis de Riesgos y Puntos Críticos (HACCPs) y de las Buenas Prácticas de Manejo (BPM).

El SENASA, en cumplimiento de las normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y bajo la reglamentación del Codex Internacional, tiene en vigencia el plan CREHA, de Control de Residuos e Higiene de los Alimentos. Este plan, que cubre todos los productos comestibles de origen animal y vegetal, controla por muestras tomadas al azar y analizadas en laboratorios privados de la red SENASA la existencia de residuos directos o indirectos que pudieran existir.

Por ejemplo: plaguicidas fosforados, plaguicidas clorados, piretriodes, antibióticos, sulfas, coccidiostáticos, metales pesados, etc.

Los resultados de los mismos se encuentran en el SENASA, responden a un plan y se modifican según disposición de organismos internacionales y el SENASA.

Estos estrictos controles de calidad y residuos se aplican a todos los pollos, indistintamente de si serán destinados para consumo interno o para exportación.

Pollo: un alimento confiable desde su origen, producido bajo estrictas normas de calidad con garantía de seguridad.

Verifique siempre la identificación del pollo, el productor responsable y el número oficial de habilitación del establecimiento por SENASA impreso en el envase.

Fuente: CEPA – Centro Empresas Procesadoras Avícolas.

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