¿Qué es la Gota?
La gota es una forma común y dolorosa de artritis que causa ataques repentinos y fuertes de dolor e hipersensibilidad, enrojecimiento, calor e hinchazón en algunas articulaciones.
Con frecuencia, el primer ataque de gota ocurre en el dedo gordo del pie. También puede afectar los tobillos, talones, rodillas, muñecas, dedos y codos. Al comienzo, los ataques de gota mejoran en unos días. Con el correr del tiempo, los ataques duran más tiempo y suceden más frecuentemente.
Por lo general, ocurre en las personas de mediana edad o mayores. Los hombres desarrollan gota con más frecuencia que las mujeres. Las mujeres son más propensas a desarrollar gota después de la menopausia. La gota puede ser aguda (de corta duración) o crónica (de larga duración).
¿Por qué se produce?
La gota ocurre cuando se acumula ácido úrico en la sangre. El ácido úrico es un producto de desecho corporal que se forma cuando el cuerpo descompone sustancias llamadas purinas. Normalmente, el ácido úrico se elimina en la orina, pero, a veces, puede acumularse en cristales con forma de aguja que se depositan en las articulaciones. Esta acumulación puede deberse a una producción aumentada de ácido úrico o bien, más frecuentemente, a una disminución de la eliminación urinaria, por múltiples motivos. No obstante, no todas las personas que tienen hiperuricemia tienen o desarrollarán gota.
¿Qué factores de riesgo existen para el desarrollo de la Gota?
Algunos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar gota incluyen: tener familiares con gota, trasplante de órgano, sexo masculino, edad adulta, sobrepeso, consumo de alcohol y consumo excesivo de alimentos ricos en purinas. También ciertos problemas de salud y algunos medicamentos pueden predisponer al desarrollo de gota.
¿Dónde se encuentran las purinas?
Las purinas se encuentran naturalmente en todos los tejidos del cuerpo ya que forman parte de todas las células. También se encuentran en muchos alimentos en cantidades variables.
¿Cuáles son los alimentos ricos en purinas?
En líneas generales, se considera que los alimentos con un contenido elevado de purinas son aquellos que tienen entre 100 y 1000 mg de purinas cada 100 g de alimento. Entre éstos se incluyen las vísceras (corazón, riñón, hígado), sesos, mollejas, carne de animales de caza, fiambres y embutidos, algunos pescados como arenques, anchoas, sardinas, caballa, atún, algunos maricos, la levadura de cerveza, cubitos de sopa y extractos de carne.
La carne de pollo, por su parte, tiene un contenido moderado de purinas, junto con las carnes vacuna y porcina, los restantes pescados, las legumbres y algunos vegetales como los espárragos, hongos, espinacas y coliflor. |